First 20 Weeks of Pregnancy

Week 20 begins tomorrow. It feels like this time around it’s taking forever, but at the same time it feels like time has flown by these past 19 weeks. The first few weeks of this pregnancy were a little rough. We had tried for so many years to get pregnant with no luck and once we found out about this one, it seemed so surreal. I had just told myself that it probably wasn’t going to happen for us and I was ok with that. Sophie is absolutely perfect and she is definitely enough, but fate had a different plan for us. Exactly one month after moving into our new home, we found out we were having a baby.

It’s crazy how I just knew that I was pregnant. The day I started to suspect it could be, I called my husband and asked him to please stop by the pharmacy on his way home to get me a home pregnancy test. When I took the test he didn’t want to be in the room. He wanted me to come out and surprise him. It was a little too much, I guess. We tried so many times before and in the end it was always a disappointment to see only one pink line on the test. But that day, I walked out of the bathroom with what was probably a totally bewildered look on my face because he got up and said, “What happened? Are you ok?” I couldn’t even make out the words and just handed him the test stick. Right then he got a look that I can only imagine was the exact same look I had on my face. We were going to have a baby. We were so excited.

That thought didn’t last very long though. My brain went into worry mode and of course I didn’t sleep at all that night. As soon as the excitement wore off, my mind started to go to crazy places. You see before we even had Sophie, I had been pregnant and unfortunately it turned out to be an ectopic pregnancy. Which, according to my previous doctor, meant that my chances of having another ectopic pregnancy were very high. So the next day I made an appointment with my OB/GYN. I had to wait two weeks, yes TWO WEEKS, to find out if this was a viable pregnancy. The longest two weeks of my life. My husband and I agreed to keep calm until we knew for sure.

Two weeks finally rolled around and my doctor confirmed that this time, our baby had a heartbeat. Again, we were without words. It was a long appointment, with many tests. I suffer from hypothyroidism and unfortunately, that can cause issues with the baby. Basically, the anti-TPO (thyroperoxidase antibodies) that attack my thyroid and cause it to not function properly can attack the fetus and cause miscarriage. So, we just found out it’s not an ectopic, but oh, there might still be a chance this baby won’t make it. Oh great! Now another thing to worry about, but this time, it would be for the next NINE months. We just had to take it one day at a time.

At about eight weeks I started getting nausea and couldn’t keep anything down. For four weeks straight I ate cucumber with lime juice every single day. It was the only thing that would not make me feel sick. It was quite awful, but honestly didn’t seem so bad after I thought about how long it took us to get here. The nausea finally subsided at about twelve weeks. Although occasionally, I will get it when I am super hungry, which doesn’t happen too often these days. This kid wants to eat every two to three hours.

Despite all those little issues during the first few weeks, things seem to be going great so far. My baby has all the right measurements and has reached all the milestones on time. We continue to get used to our new home and are slowly making room for our new baby girl that is due this Christmas. We’ve had a few bumps on our financial end, like me losing one of my jobs and with that, half of my income. Thankfully the universe has not let us down and we continue to get work. We have plans for a new business that we need to work on, but opening a business hasn’t been easy either. We do know that we will find a way and that things can only get better. We have so much to look forward to, so how can they not?

La semana 20 comienza mañana. Se siente como que esta vez el embarazo se está tomando mucho tiempo, pero al mismo tiempo se siente como que se ha ido volado estas últimas 19 semanas. Las primeras semanas de este embarazo fueron un poco difíciles. Hemos intentado por tantos años para quedar embarazados sin suerte y cuando nos enteramos de este embarazo, nos pareció tan surreal. Yo acababa de decirme a mí misma que probablemente no iba a pasar otra vez y la verdad yo estaba satisfecha con eso. Sophie es perfecta y definitivamente suficiente para completar nuestra familia, pero el destino tenía un plan diferente para nosotros. Exactamente un mes después de mudarnos a nuestra casa nueva, nos enteramos de que íbamos a tener un bebé.

Es una locura cómo uno sabe que estaba embarazada. El día en que comencé a sospechar que podría ser, llamé a mi esposo y le pedí que por favor pasara por la farmacia en su camino a casa para comprarme una prueba de embarazo. Cuando me hice la prueba el no quiso estar ahí. Quería que saliera y le diera la sorpresa. Era demasiado, supongo. Hemos intentado tantas veces antes y al final siempre era una decepción ver sólo una línea rosa en la prueba. Pero ese día, salí del baño con lo que probablemente era una mirada totalmente desconcertada en mi cara porque se levantó y me dijo, “¿Qué pasó? ¿Estás bien?” Ni siquiera podía sacar las palabras y solo le entregué la prueba. Justo en ese momento él tenía una mirada que sólo puedo imaginar era la misma mirada que yo tenía. Íbamos a tener un bebé. Estábamos muy emocionados.

Sin embargo, ese pensamiento no duró mucho tiempo. Mi cerebro entró en modo de preocupación y, por supuesto, no dormí en absoluto esa noche. Tan pronto como la emoción desapareció, mi mente comenzó a pensar mil cosas. Es que antes de que tuviéramos a Sophie, yo me embaracé y desafortunadamente resultó ser un embarazo ectópico. Lo que, según mi médico anterior, significa que mis posibilidades de tener otro embarazo ectópico son muy altas. Así que al día siguiente hice una cita con mi ginecólogo. Tuve que esperar dos semanas, sí DOS SEMANAS, para saber si este era un embarazo viable. Las dos semanas más largas de mi vida. Mi marido y yo acordamos mantener la calma hasta que supiéramos con seguridad.

Dos semanas finalmente pasaron y mi médico confirmó que esta vez, nuestro bebé tenía latido de corazón. Una vez más, nos quedamos sin palabras. Fue una cita muy larga, con muchas pruebas y exámenes. Sufro de hipotiroidismo y por desgracia, eso puede causar problemas con el bebé. Básicamente, los anticuerpos TPO (tiroperoxidasa) que atacan mi tiroides y hacen que no funcione correctamente pueden atacar al feto y provocar un aborto espontáneo. Así que, acabábamos de descubrir que no es un embarazo ectópico, pero todavía podría haber una posibilidad de que este bebé no se lograra. ¡Uf, genial! Ahora otra cosa de qué preocuparnos, pero esta vez, sería por los próximos nueve meses. Sólo nos quedó tomar un día a la vez.

Alrededor de las ocho semanas empecé a tener náuseas y no podía comer casi nada. Durante cuatro semanas seguidas comía pepino con jugo de limón todos días. Era lo único que no me hacía sentir nauseas. Fue bastante horrible, pero sinceramente no parecía tan mal después de pensar cuánto tiempo nos llevó llegar hasta aquí. Las náuseas finalmente cesaron a las doce semanas. Aunque de vez en cuando vuelven cuando tengo muchísima hambre, lo que no ocurre seguido estos días. Esta niña quiere comer cada dos o tres horas.

A pesar de todos esos pequeños problemas durante las primeras semanas, las cosas parecen estar yendo muy bien hasta ahora. Mi bebé tiene todas las medidas correctas y ha alcanzado todos los hitos a tiempo. Seguimos acostumbrándonos a nuestra nueva casa y poco a poco estamos haciendo espacio para nuestra nueva niña que llegara esta Navidad. Nos hemos topado algunos obstáculos en nuestro plan financiero, como cuando perdí uno de mis puestos de trabajo y con eso, la mitad de mis ingresos. Afortunadamente, el universo no nos ha desamparado y seguimos consiguiendo trabajos. Tenemos planes para un nuevo negocio, pero abrir un negocio tampoco ha sido fácil. Sabemos que vamos a encontrar un camino y que las cosas sólo pueden mejorar. Tenemos tanto por que seguir adelante, así que ¿cómo no?

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