Confessions of a New Mom…Again (One Month)

One month ago, I was laying in the delivery room getting my first shot of pitocin to induce my labor. My husband, my mom and even Sophie were there to welcome the little one into the world. It was going to be a long day filled with IV’s, contractions and zero food. I ate breakfast, but by 10 a.m. my tummy was rumbling again and was told, “only ice chips until delivery.” Lucky for me everything went smoothly, even those 30 seconds when my epidural kicked in and I thought I was going to faint. I worried for a second, thinking about whether I made the right choice to get one this time around. I had an epidural with my first child and everything went great. And as soon as the next contraction came around, I knew it was definitely the right choice. When the next one rolled around, I didn’t feel it and could totally relax. Thanks to the epidural I remember the entire birth. I was focused and ready to receive my little bundle of joy.

At about 2:30 p.m. I was still only dilated about 5 cm. My nurse said that at that rate, I most likely wouldn’t deliver until after 6 p.m., unless something drastically changed in the next hour or so. I settled in for a long afternoon, changed my position and started watching Friends on the hospital TV. Fifteen minutes later, I felt the sudden urge to push and quickly called for nurse. I totally thought something was wrong because there was no way I dilated that much in just 15 minutes. I mean she had just checked me. I told her, ” I know you just checked me and was only at 5 cm, but I really need to start pushing now.” She did another cervical exam and to my surprise I was dilated to 10 cm already and my baby was on her way. OMG!!! What?

They quickly rolled in with their supply carts and disposable gowns, ready to catch my little nugget. At 3 p.m. I started pushing and the little one starting making her way down the birth canal. It took me about 25 minutes because at 3:26 p.m. Frida Inés made her way into this world, healthy, with ten fingers and ten toes, crying her lungs out. She was absolutely perfect. She latched soon after that and we cuddled for the next 24 hours. The next day however, her bilirubin was bordering between the high intermediate risk zone and the high risk zone. We had to stay an extra day. She spend her second night in this world under the UV lamp, while we spent it wishing we were home already. The very next day, the on call pediatrician gave us the amazing news that her bilirubin had decreased and she was now in the low risk zone. This was music to our ears and that morning we made our way home.

While the first few weeks are filled with sleepless nights and crazy hours, feedings and diaper changes, I didn’t think I would be the one crying at 3 a.m. Having a baby is hard and while the occasional feelings of despair and uselessness pass quickly (I blame hormonal changes), I am often left worrying for the immediate future. January has been a really slow month, work wise, and having a new baby intensifies the worry. Which brought me to put my intentions out into the universe again and fast:

  • This year I will have enough work to provide for my family
  • This year I will be create a clear path to the next chapter in my career
  • This year we will pay off our debts and begin a savings account for emergencies, travel and home improvements

Today, my baby is one month and I feel a crazy surge of energy to get my booty back into the work grind and push forward for her and her sister. She is growing up so fast and I want to be able to enjoy her without constant worry. She is the sweetest angel and couldn’t have asked for a better baby. We are so blessed, after trying for years, we finally got our baby Frida.

Hace un mes, estaba en la sala de partos recibiendo mi primera inyección de pitocina para inducir mi parto. Mi esposo, mi madre e incluso Sophie estaban allí para darle la bienvenida a la pequeña al mundo. Iba a ser un largo día lleno de sueros, contracciones y cero comidas. Desayuné, pero a las 10 a.m. mi barriga estaba retumbando de nuevo y me dijeron “solo hielo hasta después del parto”. Por suerte, todo paso sin problemas, incluso esos 30 segundos cuando mi epidural comenzó a tomar efecto y pensé que me iba a desmayar. Me preocupé por un segundo, pensando que si hice lo correcto en ponérmela. Me puse la epidural con mi primer bebe y todo fue genial. Y tan pronto como se vino la siguiente contracción, supe que definitivamente era la elección correcta. Cuando llegó la siguiente, ni la sentí y pude relajarme por completo. Gracias a la epidural recuerdo todo el parto. Estaba enfocada y lista para recibir a mi pequeña.

A las 2:30 p.m. aproximadamente, apenas estaba dilatado unos 5 cm. Mi enfermera dijo que, a ese ritmo, lo más probable es que no daba a luz hasta después de las 6 p.m., a menos que algo cambiara drásticamente en la próxima hora más o menos. Me instalé para una tarde larga, cambié mi posición y comencé a ver Friends en el televisor del hospital. Quince minutos después, sentí la repentina necesidad de empujar y llamé rápidamente a la enfermera. Pensé que algo andaba mal porque no había forma de que dilatara tanto en solo 15 minutos. La enfermera acababa de revisarme. Le dije: “Sé que me acabas de checar y que solo tenía 5 cm, pero realmente necesito comenzar a empujar ahora”. Me hizo otro examen cervical y para mi sorpresa definitivamente estaba dilatada a 10 cm y mi bebé estaba en camino. ¡¡¡DIOS MIO!!! ¿Qué?

Rápidamente el personal médico se acercó con sus carritos y batas desechables, listos para recibir a mi pequeña. A las 3 p.m. empecé a empujar y la pequeña comenzó su llegada. Me tarde unos 25 minutos porque a las 3:26 p.m. Frida Inés llego a este mundo, sana, con sus diez deditos en las manos y sus diez dedos en los pies, llorando a gritos. Absolutamente perfecta. Amamantamos poco después y nos acurrucamos durante las siguientes 24 horas. Al día siguiente, sin embargo, su bilirrubina estaba al borde entre la zona de alto riesgo intermedio y la zona de alto riesgo. Tuvimos que quedarnos un día más. Ella pasó su segunda noche en este mundo bajo la lámpara UV, mientras nosotros deseábamos estar ya en casa. Al día siguiente, el pediatra de guardia nos dio la sorprendente noticia de que su bilirrubina había disminuido y que estaba en la zona de bajo riesgo. Esto era música para nuestros oídos y esa mañana nos fuimos a casa.

Mientras que las primeras semanas están llenas de noches de insomnio y horarios locos, alimentaciones a toda hora y cambios de pañales, no pensé que sería yo la que llorara a las 3 a.m. Tener un bebé es difícil y mientras los sentimientos ocasionales de desesperación e inutilidad pasan rápidamente (Yo culpo a los cambios hormonales), a menudo me quedo preocupada por el futuro inmediato. Enero ha sido un mes muy lento, en lo que se refiere al trabajo, y tener una nueva bebé intensifica la preocupación. Lo que me llevó a escribir y poner mis intenciones en el universo de nuevo y rápido:

  • Este año tendré suficiente trabajo para mantener a mi familia
  • Este año voy a crear un camino claro para el próximo capítulo de mi carrera
  • Este año saldaremos de nuestras deudas y comenzaremos una cuenta de ahorro para emergencias, viajes y para mejorar nuestro hogar

Hoy, mi bebé tiene un mes y siento una gran energía para volver a la rutina laboral y seguir adelante para ella y su hermana. Ella está creciendo tan rápido y quiero poder disfrutar de ella sin preocuparme constantemente. Ella es el ángel más dulce y no podría haber pedido un bebé mejor. Estamos muy bendecidos, después de intentar durante años, finalmente tenemos a nuestra bebé Frida.

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